Una Carta Astro-lógica...
Lo del asunto de los cursos de astrología en la UIMP ha ido dando algo que hablar, e incluso en algunos foros astrológicos se pusieron como don Pepito por aquello de que les paralizaran el sarao pro-astrológico. El tema sigue vivo también en los comentarios que siguen apareciendo en la historia de esta pecera en la que hablábamos del tema, y que, en cierto modo, originó una protesta más amplia, de la que me congratulo, en la que se vieron implicados importantes estamentos de la astronomía española, de lo cual me congratulo aún más porque comprendo que habitualmente los científicos suelen pensar que lo mejor es no responder a las provocaciones de la pseudociencia, y que esta vez se hayan animado a expresar su protesta al rectorado de la UIMP -que por cierto, nunca tuvo a bien contestar a mis correos, qué cosas- y conseguir además que la UIMP reaccionara, poniendo orden y eliminando de su programación un curso tan poco lógico dentro de una universidad, tan directamente anticientífico.Por otro lado, también he ido recibiendo algo de correspondencia (no deseada) de gente que se veía en la obligación de insultarme por ejercer el elemental derecho ciudadano de expresar mi opinión razonada a quien corresponda. Entre ellos más de un astrólogo, pero también otras personas. Por ejemplo, quería traer aquí una de esas cartas llegadas a mi buzón escrita por un jefe de departamento de ciencias de un instituto de eduación secundaria cuyo nombre omito porque no sabiendo cómo son estas cuestiones de la privacidad, tampoco sé si debo hacer público su nombre (a mí me la suda, pero como la gente es tan tiquismiquis, le dejaremos como X). La contestación se la he mandado también a su correo, con aviso de que va por aquí para público conocimiento, y porque el tema merece la pena. ¿Por qué? Porque el tipo de argumentaciones que se vierten en la carta es el habitual de muchos defensores de pseudociencias, me recuerdan en cierto modo algunas de los posicionamientos que sufría de una colega otro profesor de secundaria y buen amigo de esta casa, tema del que hablamos por aquí también. Mis respuestas no son especialmente brillantes y, lo que es peor, sé que serán tomadas por el correspondiente como un ataque personal. Como suele pasar. Avisando de todo ello, ahí va la carta e, intercalando, mis contestaciones.
XXXXX escribió:
Distinguido señor:
He tenido noticia del nuevo altercado que se ha montado con su compañero de promoción, Jesús Navarro, catedrático de la UZ.
Sr. XXXXX,
Gustoso le contesto con brevedad alguno de los puntos que me comenta.
No conozco tal altercado.
Posiblemente lo califica usted así por alguna razón, pero no entiendo por qué. Dado que, entre otras cosas, al Dr. Navarro no le conozco personalmente ni he podido así tener altercado alguno con él. Si se refiere, como imagino, al asunto de un curso de promoción de la astrología codirigido por el Dr. Navarro en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, tampoco veo altercado alguno: la UIMP decidió incluir el tal curso; algunas personas, yo mismo entre ellas y respetuosamente, expresamos nuestra oposición a que un curso así se incorpore entre las ofertas de esa universidad abierta; y, por lo que he sabido, el Rectorado de la UIMP, ha decidido retirar el tal curso y dedicar otro a la ciencia astronómica. ¿Es esto "un altercado"?
Como conocedor de ambos, usted como figura pública, y a Jesús por el nexo común del saber astrológico, y en calidad de licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad donde Jesús trabaja, quisiera poner en su conocimiento lo siguiente:
a) El método científico exige examinar los echos, valorarlos y después emitir un juicio. En ciencia, como usted sabrá, no nos interesa saber si algo es falso o cierto, sino si nos permite avanzar en el conocimiento, dado que éste siempre es transicional, está en perpetua evolución.
Por supuesto, y para poder realizar esos avances se cuenta con una metodología claramente definida, y un proceso asumido por la comunidad científica que actualmente pasa por el publicar en revistas con peer review (revisión por pares) y someterse al público escrutinio de esos artículos, buscándose la replicación o, en su caso, la refutación de los resultados. Los criterios de falsedad o certeza, ciertamente, no son el objetivo primario, porque se va alcanzando ese estatus gracias a la realización constante de pruebas de que las afirmaciones, los modelos o las leyes y teorías "funcionan".
b) La interpretación de la realidad, objeto central de la ciencia, no es patrimonio exclusivo de la razón. Lo racional no da cuenta de todos los hechos observados. Usted, como los demás humanos, dispone de dos hemisferior cerebrales. Uno es binario, si-no, matemático, temporal y lógico; el otro es analógico, y su lenguaje es el símbolo, una de las herramientas básicas utilizadas por los astrólogos.Y no enseñado ni adiestrado para nada en los sistemas educativos de Occidente.
Este cúmulo de afirmaciones mezcla disciplinas y medias verdades con obvias mentiras. No tengo dos cerebros, me temo, y salvo unas cuantas personas que han sufrido una amputación de esa conexión entre hemisferios, por lo que se y leo sobre neurociencias, afortunadamente no hay una disociación de personalidades como la que pretende. Eso que afirma de que lo racional "no de cuenta" de todo lo observado no lo entiendo: exprese, por favor, más claramente su afirmación, por ejemplo aportando pruebas de algo que se observe y escape a la explicación racional (no que no se tenga en ese momento, sino que no pueda tratarse "a la luz de la razón").
c) Posiblemente ignora usted la cantidad de universitarios españoles -licenciados e ingenieros- que actualmente han hallado en la Astrología una valiosa herramienta para la interpretación de la realidad. Eso no da ni quita, pero es un síntoma suficientemente significativo. Así que no se nos puede tildar de ignorantes, puesto que disponemos del saber oficial y de otro más ancestral.
No es que lo ignore yo, es que si uno atiende a las revistas científicas donde esos "licenciados e ingenieros" deberían publicar sus resultados científicos no encuentro ni un solo artículo de investigación sobre la astrología. Así que quizá eso que usted afirma que esas personas han hallado en la astrología no debe tener demiasiado que ver con su experiencia ni con su trabajo de investigación científica. Quizá eso sea lo realmente significativo. En cualquier caso, no se preocupe, en ningún momento yo tildaría de ignorantes a esas personas. Entre otras cosas porque no las conozco. Agradeceré, por supuesto, que me ilustre y me pase una buena bibliografía de esos estudios en donde la astrología se encuentra útil como "herramienta para la interpretación de la realidad".
d) La propia astrología está presenta en la universidad hace ya muchos años, tanto en España, como en el Reino Unido, Israel, USA, etc. Busque trabajos de recuperación de obras y autores del pasado. No acabará con ellos.
No TAN presente como parecería lógico si fuera mínimamente científica y sus teorías válidas, y DEMASIADO presente si atendemos a lo mismo. Y esa es la cuestión, por qué se le granjea el paso a la universidad a algo que en principio nunca quiso otra cosa que imponer su dogma (crees y punto) y que posteriormente fue incapaz de demostrar nada. Por otro lado, usted sabrá tan bien como yo que muchas disciplinas que aparecen en las Universidades no tienen nada que ver con la ciencia ni siquiera son convenientes o adecuadas, así que ese argumento de "en otras casas también lo tienen" resulta de poco peso. Pues no estamos hartos de descubrir año tras año esos profesores universitarios que se empeñan en mantener ancestrales creencias racistas, sexistas u homófobas (no es una comparación con la astrología, entiéndame, sólo le hablo de materias que algunos profesores universitarios imparten en las aulas amparados en la libertad de cátedra y que son oprobiosas...)
Así que, antes de soltar sus ocurrencias, que juegan con remar a favor de la corriente actual, su obligación como científico -y antes como persona honrada- debería ser examinar los hechos, las obras y los trabajos de investigación astrológicos.
¿A qué se refiere con eso de "la corriente actual"? Si es a la ciencia que, en lo referente a la astronomía, nació en la época de Galileo y Kepler y otros que supieron hacer nacer una ciencia y liberarse de los dogmas del pasado (los dogmas de la cosmovisión religiosa, pero también de la cosmovisión astrológica, no lo olvide), estoy contentísimo de seguir esa corriente. Mi obligación y mis ocurrencias, que usted parece querer controlar, son más bien mías, y responderé de ellas como deba, no como usted desee. En cualquier caso, mi obligación como ciudadano es esperar que una universidad que se nutre de fondos públicos y que tiene un importante acceso a los medios de comunicación disponga de claros y científicos criterios de evaluación de la calidad de las materias y cursos que incorpora en su programación. Ese equipo rector es el responsable de asegurar eso, porque es la mínima seguridad que podemos tener el resto de los ciudadanos. Mire, unas semanas antes de saber lo del curso de astrología, se dio a conocer que en otros cursos de verano de otra universidad se había invitado a participar como docente / ponente en un curso sobre corrupción urbanística a un antiguo alcalde procesado y condenado por corrupción de ese tipo, y otras, precisamente. Nadie duda de que el tal señor sabría del asunto, pero todos entendieron (tarde, porque en la programación del curso se les coló la majadería de dar una tribuna universitaria a un convicto nada arrepentido de sus fechorías demostradas) que no era plan. Pues lo mismo, exactamente lo mismo, y si le parece que comparar la astrología con la corrupción es algo incómodo, lo siento. No es el objetivo, pero la promoción de ambas actividades no es algo que tenga que acometer, sino precisamente lo contrario, una universidad.
Después se puede opinar a favor o en contra, pero nunca en base a prejuicios o a ignorancia.
Puedo asegurarle que, en el campo científico, algunos astrólogos hemos sido recibidos con mejor criterio y benevolencia que los suyos. Sólo se nos ha pedido solvencia, trabajo y honradez. Algo que con usted parece bastante lejano y ajeno.
Soy ignorante, y por más que intento aprender sigo reconociéndome ignorante. Prejuicioso no, o al menos intento saber y expresar dónde están mis prejuicios. Si apostar por la ciencia y defenderla frente al acoso de las pseudociencias es ser prejuicioso, usted mismo, encantado de serlo. Pero le puedo asegurar que un poquito, sólo un poquito, sé del asunto, de la astrología. No le mostraré mis titulaciones astrológicas porque son un puro chiste, una humorada (tengo también una estrella de general que apareció en un paquete de copos de avena y no la coloco en el currículo). Le recordaría, en cualquier caso, lo de la verdad de Agamenón o de su porquero. Simplemente he expresado en una carta a un rector mi oposición a un curso que promocionaba acríticamente una disciplina pseudocientífica. La bibliografía sobre el asunto es amplia, y no era el objeto de la carta hacer una tesis de algo que ya está publicado en muchos sitios (incluso tengo yo más de un artículo sobre el particular... desde mi ignorancia, quiero decir). Pero podría ser aún más cauto y más sencillo, y explicar que, ante la completa ausencia de prueba por parte de quien hace las afirmaciones, como reza el antiguo adagio del método científico, nadie tiene por qué creerse la astrología más alla de su propia creencia. No es ciencia, pero además no existen esos fenómenos astrológicos. Y, más aún y esto es lo que suelen olvidar los creyentes y practicantes de los dogmas astrológicos en sus diferentes versiones, lo que funciona de la astrología está perfectamente explicado dentro de la psicología del engaño, las validaciones ilusorias, los efectos de personalización, y una amplia fenomenología perfectamente normal que es objeto de estudio de la psicología. Y todo ello sin tener nada que ver con el cielo ni los presuntos arquetipos ni tales zarandajas. Lo que piden los astrólogos no es que no seamos prejuiciosos, lo que nos exigen es que por un lado nos traguemos unas ruedas de molino incomibles y anticientíficas y luego, además, paguemos la cuenta. Pues no.
Lamento que no le parezca benevolente. Pero no me gusta serlo con quien no lo merece ni ha mostrado el menor interés de participar en el juego de los derechos y deberes. Eso sí, le aseguro que sólo pido solvencia, trabajo y honradez, como dice usted que sería mejor recibido y como afirma que yo no podría por lejano y ajeno (ya ve que no). Con solvencia, con trabajo y con honradez, por favor, proporcióneme usted las razones suficientes para pensar que la astrología es una "válida interpreación de la realidad", porque ahí está la cuestión. El resto es retórica, orgullo herido e incapacidad de hacer bien su tarea.
Reciba, de todos modos, un cordial saludo
XXXXX
Jefe del Departamento de Ciencias del IES XXXXXXXX
Otro saludo, desde la completa disidencia de sus afirmaciones, que no es cordial porque, verá, me da que usted pretendía además insultarme llamándome ignorante, prejuicioso, mala persona y otras cosas más. He preferido, en vez de mandarle al guano, que es mi prebenda como receptor de su mensaje, contestarle educadamente. No benevolentemente, pensará, aunque le aseguro que lo hago así, y con ánimo de que pueda proporcionarme esa información que me desasne finalmente.
Atentamente
javier armentia
PD: manteniendo su nombre y su filiación sin publicitarla, he contestado a su carta públicamente en mi bitácora:
http://javarm.blogalia.com
