Cielo E Infierno
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO (LOS LUNES, CIENCIA)
Lunes, 14 de septiembre de 2009
Se veía hace unas noches estupendamente en el cielo la Estación Espacial Internacional. Es curioso, poca gente se ha dado cuenta de que está ahí arriba, habitada, dando una vuelta cada hora y media a nuestro planeta. Y que a menudo se ve al comienzo (o al final) de la noche como el astro más brillante del cielo. Están acabando de montarla y dentro de poco pasará a la historia. Pero es un pedacito de nuestra herencia común, de esta era espacial con poco más de medio siglo. El ascenso de los humanos al cielo se ha convertido ya en noticia subsidiaria, en visión para unos pocos locos que siguen amando el conocimiento del cielo, Galileos que celebramos los cuatro siglos de telescopio y pocos más.
Mientras, muchos viven en el infierno. Y uno de las formas de ir saliendo es darnos cuenta de ello, para poder empezar a cambiar las historias. Y aprender. La educación sigue siendo una necesidad de primera magnitud, especialmente si viene con las vacunas y el agua limpia, objetivos de este milenio que quedaron aparcados por una crisis que ha vuelto a dar la excusa perfecta para que los ricos dejen de preocuparse por los que antes eran pobres y se morían por ello. Leo, para colmo, que ni siquiera los planes educativos pueden liberarse de los prejuicios: un plan de educación sexual de la Unesco que pretende apoyar políticas que faciliten la enseñanza en todo el mundo de valores de igualdad entre niños y niñas y hombres y mujeres y erradicar el odio y la intolerancia por razón de sexo ya ha sido objeto de campaña en contra de unos que en el nombre de su dios quieren imponer sus obsesiones sexuales a todo el mundo. Unos están en Estados Unidos y son capaces de hacer que la ONU haga un veto de repente. Otro está por Palencia con sede episcopal, y hoy le he leído diciendo que educar a los niños en que la sexualidad es el camino a la destrucción de nuestra civilización. Lo que les decía, el infierno como amenaza. Y todo porque ese plan no castiga ni la masturbación ni la homosexualidad, o apuesta por los derechos de una sexualidad completa para las mujeres.
Total, que miras en el cielo la Estación Espacial y piensas lo que aún falta por limpiar en este infierno.