Blasfemando Que Es Gerundio
Decían que la blasfemia era el peor de los insultos, porque tocaba lo más sagrado. Pero sabemos que lo más sagrado son los derechos humanos y esos se los pasan por el culo constantemente quienes más anillos llevan y dicen estar en conexión con esos sujetos inmateriales, dioses y demás alturas -altezas- celestiales con las que, tras mística comunión, enlazan y así pueden interpretar sus designios, su Plan para todos los demás. Ese Plan que si no cumples a rajatabla palo y tentetieso. Y etcétera. Los totalitarismos del mundo no son solamente religiosos, aunque siempre los totalitarismos se han erigido en religión y opio de los pueblos, como mecanismo suficiente y necesario para cercenar más eficientemente las libertades.Por eso conviene blasfemar hoy. Cagarse en Dios, o en la Virgen o en Shiva y los cienmil inmateriales fantasmas, dioses mayores y menores que con diferentes nombres como Alá o Marduk, o tantos otros. Es difícil injuriar algo inexistente. Uno le puede llamar todas las veces que quiera hijodeputa a Peter Griffin, pero bien sabemos que ese padre de familia estadounidense es un ser imaginario. No sufre, ni se da por aludido. Así le pasa al Ratoncito Pérez, al Monstruoso Espagueti Volante, a Brahma y a sus putísimas madres igualmente imaginarias.
Puede que como ejercicio no sea nada tántrico, pero quizá como labor de ciudadanía sea conveniente hacerlo. Hoy especialmente, día mundial de la blasfemia, porque cagarse hoy en Alá significa gritar que aquí estamos por la libertad de expresión, y las demás libertades y derechos de todos los humanos.
Como comentan en Crisyc el lema de esta iniciativa es poderoso: LAS IDEAS NO TIENEN DERECHOS, LAS PERSONAS SÍ.

Más de uno pensará que se podría hacer una campaña que no fuera ofensiva con las creencias de nadie pero, ay, es que no es así. Las creencias son eso, y no sujetos de derecho, ni bienes que necesiten de policía para su seguridad. Para colmo, la experiencia muestra que pasa lo contrario, que normalmente son las creencias el amparo del asesinato, la extorsión y la brutalidad contra las personas. No digo nada nuevo, ni lo digo especialmente bien, pero ya saben que por aquí es norma ética posicionarnos con sospecha ante quienes han demostrado ser peligrosos vecinos cuando se les deja llevar las riendas de la comunidad.
(Tontamente, pensé que el día 30 era ayer y en FaceBook me lancé a decir que me cagaba en dios, y lo más gracioso es que hubo un par de personas que me dijeron que no lo hiciera ayer... que era hoy. Lo cual me dio que pensar. Igual el paraguas del IBD (Día Internacional de la Blasfemia) es más necesario de lo que parece.
En la web del día internacional de la blasfemia comentan que la multa en Irlanda por blasfemar va a ser a partir de la semana que viene de 25.000 euros (la noticia es que se ha disminuido a esa cantidad, que antes era de 100.000, no es que se haya incorporado como medida de economía sostenible). Pero no nos asustemos de los pobres irlandeses, en Afganistán por lo mismo te caen 20 años, y en Irán podrían aplicarte la pena de muerte. Aquí podemos sentirnos más aliviados porque ya no hay penas de esas, pero no estamos libre de peligro, como ya hemos comentado más de una vez por aquí: los derechos de la libre expresión chocan contra unos artículos del código penal completamente trasnochados. Javier Krahe y Enrique Seseña, Íñigo Ramírez de Haro, Leo Bassi, J.C.C.S., JAM Montoya y tantos otros son en cierto modo la prueba de lo necesaria que es la blasfemia en nuestro país. Me cago en el puto Bugs Bunny. Y en el Niño Jesús.
Recordemos el artículo 525.1 del Código Penal, en el que se establece que
"incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican".
En fin, el objetivo del Día de la Blasfemia es colocar todas las creencias religiosas al mismo nivel de libre discusión, crítica, investigación y opinión que cualquier otro tema de interés. Nada de impunidad que no se merece. Y es el día 30 de septiembre, y no otro, porque fue este día en el que se publicaron en aquel diario danés las caricaturas de Mahoma.
(Ah, aún están a tiempo: el Center for Inquiry ha organizado un concurso de blasfemias, otro de ensayos sobre la libertad de expresión y otro para humor gráfico, ya saben, una de las cosas que más les toca los cojones a los musulmanes o cristianos fundamentalistas)