Difuntos De Corral
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO (LOS LUNES, CIENCIA)
Lunes, 2 de noviembre de 2009
Qué le vamos a hacer: el mundo cambia a gran velocidad para desdicha de quienes atesoraban el pasado como si fuera algo que venerar. Y por más que queramos, el motor es últimamente “lo popular”. O sea, lo que tiene éxito comercial, lo que se promociona, ayudado por el necesario consumidor que además de comprar algo se convierte en heraldo del producto o la marca; somos así de buenazos: no solo pagamos más por lo que cuesta menos, sino que exhibimos la prueba o marca de que así de tontamente operamos en el lugar más señalado de la prenda, del zapato o del aparatito. ¿Y cómo no iba a pasar lo mismo con el tema de una fiesta para disfrazarse de horrorosos (por feístas) personajes de ficción para hacer el tonto y poder jugar a ser un poco pillos, un poco golosos?
Por más que no sepamos ni pronunciar ese jalogüín, o si tiene dos eles o dos uves dobles o qué, lo hemos visto tantas veces en la teletonta que es parte de nuestra vida. Además está fenomenal una fiesta de estas ahora, que tenemos ese bajón de que el día ya es perceptiblemente más breve, que el frío amenaza con recordarnos lo que eran los otoños antes en cualquier momento. Para colmo, las fiestas de santos y difuntos siempre ha sido un poco eso, pensar en el más allá con sorna para no dolernos demasiado, que luego el luto y el recuerdo pagará las misas pertinentes, todos cabeza baja y siguiendo a quien maneja la patena sin rechistar.
Por eso sorprende que los dueños del cotarro religioso más subvencionado de este país se quejen públicamente de que los niños y mayores se vayan de fiesta en la noche bruja, como si todos se hicieran satánicos de repente. Si al fin y al cabo los que se edulcoran con sus caramelitos de jalogüín son los que bautizan, hacen la comunión y asisten a los demás sacramentos (que incluyen el último de acudir a las manifestaciones, el más carismático de todos). En EEUU, donde esas cosas se superaron hace mucho tiempo, sólo los más trasnochados fundamentalistas telepredicadores siguen avisando de que el demonio se oculta envenenando con sortilegios de bruja los caramelos del truco o trato, para atar las voluntades de quienes caen en esas pecaminosas fiestas. Mira que son...