Una Hora, Un Planeta
Publicado en Diario de NoticiasMilenio, lunes 29 de marzo de 2010
O dos horas, este fin de semana, contra un gasto energético que, en esta parte opulenta del mundo, es uno de los síntomas de un problema mucho más de fondo pero al que nadie apunta nunca. Una iniciativa de WWF: el apagón doméstico simbólico que pide racionalizar también el resto del año el consumo, apagando más las luces. Otra: la orden que se mantiene cada año incontestada (o incontestable) de cambiar al horario de verano. Refrendada por los poderes europeos y los patrios, aunque es curioso que nunca un debate parlamentario, un artículo científico o un referéndum popular haya conseguido explicar que esto se hace por todos y no simplemente por seguir bailando al son de alguien que un día inventó la especie de que eso ahorraba energía.
La gracia de este año ha sido juntar las dos el mismo día, con lo que parecía que nos iban a dar un premio por tener tanta consideración con nuestro mundo. Si no fuera, ay, porque muchas de las instituciones que ahora se ponen la medalla verde apoyando durante el apagón la eficiencia energética se dedican el resto del año a permitir el derroche. Pensemos muy cerca, pensemos en las farolas de nuestra ciudad sin ir más lejos, iluminación mal diseñada que incluso incumple las pacatas normativas que el Parlamento foral aprobó desoyendo a los expertos. ¿Quieren ahorrar energía? Que lo hagan no en esa hora de sábado, sino todo el resto del año. Si quieren, pueden, que no nos vengan con milongas.
Aunque el sábado no se ahorrara nada con el apagón solidario, es bueno como anuncio de que con acciones personales podemos racionalizar el consumo de energía. Ojalá las instituciones que siguieron la convocatoria hicieran algo el resto del año. Ojalá, ya puestos, que nos quitaran la tontería del cambio de hora, que cuesta dinero y no ahorra. ¿Ahorrar? Sí, pero en serio. Sin medallas y sin dar vuelta a los relojes, por favor.