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Queda clara la calaña de estos "licenciados" en sanergias y demás formas de engañar al personal con consecuencias potencialmente peligrosas para su salud (si cae en sus manos y encima le soplan más de 300 euros). Se creen que en este blog nos asustan los ataques imbéciles e indiscriminados, o que les hacemos más caso del que merecen. Tomo nota de que primero llegó el gran guru, ese que consiguió cambiar la vibración propia de la Tierra, y por ende del Universo, como de forma humilde narra en sus hagiografías sanergéticas.
Amor y luz nos dedicaba, y poco más. Los licenciados sanergistas que han ido llegando luego nos han mostrado más de ese amor y de esa luz: descalificaciones que pretenden suavizarse con "te deseo lo mejor", argumentos churrosos, anécdotas personales incomprobables, promesas, demás futesas y todo lo que uno espera de algo que simplemente NO PUEDE DEMOSTRAR SU EFICACIA ADECUADAMENTE. Y por adecuadamente usaremos el criterio que se emplea en las propuestas de medicina basda en las pruebas (en la evidencia, conforme solemos traducir directamente del inglés). No me valen antiguas prédicas que gentes orientales u occidentales que vivieron en un mundo que diezmaba su población sólo por carecer de las mínimas precauciones sanitarias que han venido de la mano de la malvada química y alopática ciencia médica, esa en la que las infecciones no vienen de un estado de ánimo, sino de un agente patógeno perfectamente identificable.
Los sanergistas se aprovechan evidentemente de que una persona con una meningitis meningocócica se irá corriendo a urgencias (si quiere salvar su vida) en vez de acudir a la terapia de conexión que vende di Massi. Allí, en ese hospital donde no se creen la sanergia le diagnosticarán la infección y le pondrán una buena chuta de antibiótico, nada espiritual ciertamente, pero certero a la hora de permitir que esa persona viva. La sanergia promete mucho, pero no ha salvado a una sola persona de una infección como la mencionada. ¿Me equivoco? Las pruebas, documentadas, analizadas adecuadamente, saben donde aportarlas, porque revistas médicas científicas con criterios de revisión hay muchas. Lo publican, lo replican otros y lo vamos viendo, y ese día hasta yo firmaría una carta si no quieren dejarles entrar en la cartera de la sanidad pública.
En lo que han ido aportando en estos últimos 4 días en que he estado apartado del blog, vemos claramente sus carencias y su obstinada y consciente estrategia engañosa. Para empezar, el mismo di Masi ponía como referencia "una revista médica, escrita y leída por médicos académicos famosos de buena reputación. Nadie nunca ganó un proceso contra ellos, lo que confirma que publican la verdad sobre la medicina". Curiosa forma de evaluar la valía de una publicación, en este caso DSalud, que se vende en kioscos, que es pagada por la publicidad de los curanderos que venden las curas que publicitan y que, en efecto, si no les han ganado procesos es simplemente porque se les permite una impunidad bastante sorprendente teniendo en cuenta las barbaridades que publicitan: que el VIH no existe ni es causa del sida, que el cáncer es un "estado mental", que ... en fin.
Él mismo soltaba la falacia habitual de los pseudomédicos: si uno critica su timo, te lanzan que como la medicina "oficial" no funciona salvando TODAS las vidas, son responsables de esas muertes. Y lo contraponía (en el comentario 64) al "doctor Hamer y la nueva medicina germánica". Acojonante la mención, aunque no es raro, porque estos tipos viven del mismo tipo de ingenuo y de desesperado: enfermos que buscan una cura, la que sea, y que caen en las redes despiadadas de esta gente que comienza por decirles que ellos pueden curarles el cáncer y lo que sea. Y que paguen y que dejen las medicinas convencionales que no valen para nada. Por supuesto no existe nada como el síndrome Dirk-Hamer, que produciría un cáncer (o algo equivalente) tras un grave conflicto emocional. Como explicaban en un enlace (gracias Javi) que analizaba esa supuesta panacea, "Ningún caso de cura de un paciente de cáncer por el método Hamer se ha publicado todavía en la literatura médica. Tampoco se han publicado estudios sobre este efecto en prens especializada". Ni se verá tal cosa, qué va. ¿Para qué? Si tienen el negociete montado viviendo muy gustosos como "alternativos" o "complementarios". Lo grave es la gente que va muriendo por dejar las terapias convencionales y abrazar las indemostradas esperanzas ofrecidas por Hamer, di Masi y tantos otros que en el mundo son (esta es otra, cómo hay proliferación de estos sujetos y estas pseudoterapias en torno al cáncer: ellos se quejan de que el cáncer da mucho dinero a la medicina y a la farmaindustria, pero ellos mismos viven de sacar más dinero aún a los pacientes de cáncer...)
Después del jefe llegaron otros. Como este comentario ya va largo, los iremos saludando, ya que han tenido el detalle de venir a decir sus cositas por aquí. Primero llegó Eva María de Barcelona (#71), que afirma ser enfermera en el Hospital de Sant Joan de Deu, afirma haber estado ciega a causa de una diabetes de tipo 1 y que tras la sintonización sanergética que le hizo di Masi recuperó la vista y dejó los 14 años de baja que llevaba, a los 36 años. Digo yo que podrá proporcionar documentación adecuada al tema, auqnue no es lo relevante, porque los casos son eso, casos, anécdotas: solamente compilados bajo un criterio adecuado, estableciendo las hipótesis de trabajo, la hipótesis cero y las salvaguardas habituales pueden convertirse en material que permita cuantificar la evidencia. Eso debería saberlo una persona que trabaja en sanidad. Afirma Eva María que muchos médicos mandan a curanderos/sanadores a sus pacientes. Mal por ellos, pero una vez más es una afirmación poco sustentada. Se la podemos creer o no, y visto que ella cree en cosas como "la ley de los Aborígenes" como si fueran leyes del universo (no sé, el segundo principio de termodinámica, por comparar), se me hace difícil concederle demasiado beneficio de la duda.
Para que la gente sepa realmente el batiburrillo intoxicante de teorías magufas que incluyen los seguidores de di Masi un buen ejemplo está en una entrevista promocional que le hace al gran Alessandro la Sra. Daniela Guzman (enlace a una versión de la misma). Afirma usar la conexión telepática, poner en marcha "capacidades de autocuración que (el ser humano) perdió en el transcurso de los siglos", canalizar la energía, programación neurolingüística, numerología (que le lleva a cobrar 333 euros y no más ni menos), las fotos kirlian, las patrañas holográmicas (holográficas, pero dicho en raro, es como cuando dice quántico que le debe parecer más chic que cuántico). El cúmulo de tonterías se sustenta en que presenta un conjunto en el cual está vendiendo constantemente que él te va a curar, bueno tú mismo te vas a curar (esto es importante porque si no te curas, el culpable no será él, qué va, sino que tú no has conseguido autocurarte como hacen los animalillos del campo, como hacían los antepasados que eran tan listísimos que no se sabe qué hostias haces tú tan moderno y tan orgulloso de un mundo alientante, qué leches haces leyendo el ordenador y no te echas al monte de una puta vez, tarado de mierda, que esta sociedad te enferma y tú tienes la cura, aíslate, medita y sánate y luego vuelves y montas un conventillo y das conferencias y vendes terapias a 333 euros por la jaró para que la gente vea que se puede vivir sano y enriquecerse con la salud de los demás... perdón, vuelvo al tema).
Luego fue Maria Sierra (#72), sanergista licenciada 272 que NOS PERDONA así en mayúsculas y ni siquiera nos odia. Pues gracias. Yo tampoco la odio, y no sé si perdonarla o no. Usa dos poderosos argumentos: el "a mi me funciona" y el "hay otros engaños". Sin más comentarios, los argumentos son tan falaces que no merece la pena explicar de nuevo que lo que hace falta es demostrar la eficiencia y que si hay otros engaños, lo lógico es denunciarlos todos. Y punto.
Ramon Puig Comellas (#79) es también sanergista licenciado 475 (de nivel III). Nos relata un caso de psoriasis y diversas dolencias derivadas de los tratamientos... afirma también que las resonancias magnéticas que le hacían le enfermaban. Curioso caso. Pero es lo de siempre, un caso sin valor adicional al anecdótico (y eso que le supongo también adecuadamente documentado para que un tribunal médico pueda atestiguar la sorprendente sanación de la psoriasis, y demás...)
Llegó Paco (#83), licenciado 443 también sanergista de nivel 3. Que agradece la publicidad que hacemos a la sanergia. Pues no la agradezca, que si la gente cae en este enlace cuando busca sanergia o di Masi, espero que luego no caiga en el engaño ese de las curaciones sintonizables de frecuencia variable. También nos desea Amor y Luz. Lo de la luz, si quieren, les paso mis datos bancarios y me pagan el recibo, se me ocurre que es lo mejor que pueden hacer para desearme la mejor luz. (Vale, es broma)
Y Ana María (#85), la licenciada 060 que se ve contenta porque "ladran luego cabalgamos". Pues mucha importancia le da doña Ana María a este pequeño ladrido de pez... Apunta un nueva falacia para el compendio: el argumento de antigüedad como autoridad. Es decir, habla de la "Medicina China", que según ella tiene más de 5000 años de antigüedad... pero que nunca consiguió que los chinos que vivían bajo su influencia vivieran más y mejor, tuvieran menos mortalidad infantil o cualquiera de las otras evidentes mejoras en la salud que sí ha proporcionado al país la introducción de los más modernos y menos energéticos criterios de la sanidad "racional", como el agua corriente, la asepsia ... esas cosillas que no tiene que ver ni con chakras ni meridianos, pero que han salvado más vidas que las manipulaciones del chicún y etcétera. Ana María, yo también deseo que tu dios te ilumine. Yo me ilumino ahora con bombillas de bajo consumo, algunas de led y hasta sigo enciendiendo alguna vela. No a ninguna santa, solo por crear un ambiente cálido y recogido en casa. Ya ve, hasta un desalmado que clama desde el desconocimiento contra la sanergia puede tener su lado romántico.
Por cierto, que ese es otro argumento que se repite en las críticas: que no conozco y por lo tanto no puedo (aún) amar a di Masi. Ciertamente no le conozco personalmente, pero le he leído abundantemente (su cansina presencia en la internet es constatable), y por partes interpuestas tengo conocidos que han asistido a las presentaciones promocionales de estos temas. Puedo aportar las tarjetas de los sanergistas pamploneses que se promocionaban, pero qué más da. Por muy ignorante que fuera el porquero de Agamenón, lo relevante era si hacía preguntas que debían ser respondidas o si sus argumentos eran o no válidos.
En #88, Adriana, sanergista licenciada 379 del CIB (siglas del Centro de Investigación Bioenergética, nombre oficial del cotarrillo de Masi del que no esperen ni una sola publicación científica, a lo más alguna marca registrada o patente, ya saben esas cosas que hace la gente que apuesta por la salud universal para todos). Nos informa del 100% de buenos resultados... pero no sabemos cómo lo evalúa, más allá de su propia afirmación. Le gustan las falacias, que entrega con alegría después de pretender descalificar al contrario de tanta pobreza interior y de calificar esto de "polémica barata". Un detalle oiga, le agradecemos que baje aquí a ilustrarnos, lo que pasa es que lo hace con un argumento de "hay que probarlo para juzgarlo" nos encontramos con que el demagógico lema nos llevaría a exigir que los jueces asesinen, roben, violen, y demás para poder juzgar adecuadamente los delitos. Y como no es plan (bastante lío tenemos con el tema judicial como para andar tocando las pelotas en este país). En cualquier caso esto es interesante: ¿por qué debe probar uno en su propia carne algo para saber si es bueno? A lo más ello me llevaría a decir si me ha gustado o no, si me he divertido o no... perfectamente personales juicios que, libreme el Gran Pitufo, jamás expondría como prueba de que algo funciona o es eficiente. Claro que como dice esta mujer llena de amor y energía y balance cósmico del fetén: observando su ira casi demencial hay altas probabilidades de que esto ocurra y, entonces cuando alguna chispa coherente de su mente buscara un ¿por qué? acuérdese que fue usted mismo el creador de su propia enfermedad, decadencia y sufrimiento Lo más parecido a una maldición gitana que me habían largado en días. Hace unos años, en un programa de tv, un brujo me auguró tremenda y temprana alopecia. Aunque han pasado casi 20 años de aquello, aun me rapo la cabeza porque pelo, lo que se dice pelo, queda. Pues lo mismo Sra. Adriana, que sus energías le hagan feliz. Ah... por otro lado, le comunico que tengo una intensa vida interior, y exterior, y que me la suda su encíclica de buen rollito de que eres así de violento y ruin porque eres como un niño ignorante y maleducado, ya aprenderás, más te vale. Como me desea salud, amor y encontrarme a mi mismo, pues qué le vamos a decir a este angelito, que en vez de mandarla a tomar viento, le diré que gracias, que no cuesta nada y lo mismo me salva de un cáncer, ¿no?
#90 Pere C, "licenciado sanergista y estoy muy orgulloso de ello". Otro testimonio personal, pero que pone de manifiesto que esta gente, sin titulación alguna en medicina, afirma tener "consulta" (bueno, los tarotistas también, es cierto) no para de recibir gente. Qué cosas, qué buen negocio, oiga. Llega, por cierto, con otra de las falacias habituales en esto del antimagufismo, que es mentar a la iglesia y que ya ellos se opusieron a que el mundo fuera redondo o a curar con pócimas... Le ha faltado mentar directamente a la Inquisición, pero ya le ven el pelo a la falacia ad Inquisitionem. El día que me dejen montar tribunales y quemar a la gente, permitiré que me comparen con la inquisición; el día en que me den miles de millones de euros al año para mantener mis fincas y adoctrinar a la población (bueno, y proporcionarme tiernas criaturas inocentes para mis variados intereses) permitiré que me comparen con la iglesia. Mientras tanto, no cuela.
Eduard (#91) es aspirante a sanergista y por lo mesiánico e incomprensible de su discurso le auguro un buen futuro dentro del conventillo. Como él pretende que para dirimir entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo honesto y lo timador: "tú tienes la resupues... tú y la honestidad contigo mismo..." (bueno, todo eso gritándolo en mayúsculas), me aplico el cuento y como YO tengo el filtro y la decisión dictamino que lo que dice no vale nada, no sirve de nada. Que el juicio personal vale de mucho, pero dirigir el mundo en base a mi personal criterio sería una carga demasiado grande y demasiado horrorosa. Prefiero dotarme de leyes bien consensuadas, que aseguren unos derechos universales y que, por ejemplo, eviten que unos jetas puedan ponerse a vender terapias diciendo que curan cuando no han demostrado nunca que curan por lo que dicen curar. Pero claro, ese es mi juicio personal, y lo mismo a don Eduard Calduch no le mola.
Uuuf voy por el noventa y tantos y veo que han llegado demasiados comentarios como para que realmente merezca la pena este u otro comentario más. Veo así de pasada que en efecto Margarita (#97) tuvo a bien incorporar la falacia de la Inquisición al debate, y hasta mencionó a Galileo. No sé si luego habrá llegado alguien mencionando a los nazis o a Hitler, que ya sería la repanocha. Por mi parte, lo dejo por ahora.
Mis mejores deseos a los sanergistas amateur y licenciados, pero de verdad espero que algún día -y que sea pronto- la administración de consumo o de salud pueda meter mano a este negociete que tenéis montado, que me parece absolutamente falto de ética, por cuanto se basa en una serie de afirmaciones que no tienen consistencia ni existencia real, que además se vende sin haber demostrado efectividad alguna, viviendo en una muy cómoda complementariedad como alternativa, y encima aprovechándose de un sector de la población que está desesperado porque tiene una enfermedad para la que no encuentra un tratamiento que le deje tranquilo (y sano, quién sabe).
En cualquier caso, y por terminar, voy a cerrar este hilo de comentarios que, ciertamente, no aporta nada más al debate. El día que algún sanergista (o su máxima expresión en la tierra, o si viene el mismo Eric Pearl de las Reconexiones Americanas u otros de las decenas de gurus que venden más o menos la misma tontería en frascos levemente diferentes) y nos traen publicaciones científicas con análisis adecuados de los casos, evaluación de sus terapias y todo eso, lo mismo empezamos a luchar con ellos y enfadarnos por que no estén incluidos en la seguridad social o por qué les ignoran los organismos internacionales de la salud y, en concreto, de la lucha contra el cáncer. Mientras tanto, ya se ha dicho bastante.
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