Divulgación Científica Y Democratización De La Sociedad
Estos días se ha celebrado en Donostia un curso titulado "El impacto social de la ciencia, el papel de los medios de comunicación", dirigido por Fernando Cossío, responsable de Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, dentro de los Cursos de Verano / Uda Ikastaroak de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (programa en PDF). Se han tratado temas realmente interesantes, y aportado visiones que, ciertamente, no se habían oído. Los más de 80 participantes han sido además agentes muy activos en los debates y en los pasillos, como siempre tiene que pasar, y espero que los materiales que estaban accesibles a los alumnos puedan ponerse en común y en red para todas las personas.Me invitaron a hablar durante hora y media bajo el título que encabeza esta entrada. No me he atenido al mismo, porque no podría realmente hablar con propiedad de ninguno de los conceptos, a lo más como un visitante ingenuo, o como comparsa a veces interesado de muchos de los saraos que implican esas cosas de la divulgación de la ciencia, la cultura científica o la democracia... Le coloqué un subtítulo "la divulgación y los museos científicos", por aquello de que este año había tratado en parte de esos temas en otros foros (en la UNED de La Coruña en abril sobre museos científicos, periodismo y democracia, en la Universitat de Girona en mayo hablando de museos, ciencia, redes y demás). En todos los casos, y en el Donostia también, reciclé palabras e ideas de gente que sabe, algunas intuiciones que me han podido llegar en el desarrollo de la vida y de las conversaciones con otros, algo de la mala leche acumulada y lo fui tirando todo en unas presentaciones en prezi.com (virus que me contagió -¡gracias, vida mía!- la territorial y espía Jaio).
En la contribución al curso, les mandé además un resumen de la charla, que vuelco aquí por aquello de que esto (si miran arriba a la izquierda) es precisamente un repositorio de este tipo de cosas que ElPez genera (aunque últimamente algunos imbéciles se piensan que es simplemente el sitio donde pueden aburrir a todos con sus comentarios tarados... esos que, por favor, les ruego eviten comentar ni siquiera tener en cuenta). Creo que el curso podnrá por ahí los materiales, pero aquí está el resumen y embebida, la presentación llena de giros y mareos varios. Uno es así de barroco a veces, otras no paso de baboso. Lo dejo un poco como aviso de que voy a seguir un tanto ausente de por aquí, a ver si tengo tiempo de ir colocando los artículos del Diario de Noticias, la columna "Milenio" que vuelve a las andadas el próximo lunes. Mientras tanto me voy con Nefertiti. Cuídenme la pecera, sean clementes.
Divulgación científica y democratización de la sociedad
LA DIVULGACIÓN DE LA CIENCIA Y LOS MUSEOS CIENTÍFICOS
Javier Armentia
Planetario de Pamplona
www.pamplonetario.org
javarm@pamplonetario.org
Resumen.
Podemos recoger las ideas de F. James Rutherford, asesor educativo de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y responsable del Proyecto 2061 de alfabetización científica para entender la relación que hace el título de esta ponencia sobre ciencia y democracia:
"Existen tres grandes aventuras que ocupan a la civilización, aventuras a resultas de las cuales se modelará casi seguramente el carácter y la calidad de la vida en este planeta. Una tiene que ver con la búsqueda de conocimiento confiable sobre el mundo y sus habitantes: CIENCIA.
Otra de estas aventuras cruciales tiene que ver con los seres humanos como hacedores de herramientas: TECNOLOGÍA.
La tercera gran aventura, quizá la más desafiante de las tres, implica nuestro intento de aprender cómo gobernarnos a nosotros mismos para el beneficio de toda la humanidad y la Tierra, en una palabra, DEMOCRACIA."
(Ventanas al mundo de la ciencia, en la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad- CTS, nº 1, vol. 1, Sep 2003)
Parece claro que en el mundo actual ciencia y tecnología están intrínsecamente conectadas. Una y otra no son posibles por separado, y las interacciones son tan densas que muchos expertos hablan de la "tecnociencia" como el conjunto de ambas tareas, y de sus interacciones. Pero, ¿cómo casa la democracia aquí? "Puede ser que la conexión no sea tan directa ni tan obvia, pero estoy convencido de que los avances -a largo plazo- de la ciencia y la tecnología, los que producen nuestro beneficio, dependen de una información y una participación ciudadana amplia". Para Rutherford, el proverbio que se suele afirmar en ciencia de que si algo puede hacerse, alguien lo hará, debe estar limitado por la participación de la sociedad en la tarea científica, que determine los fines que han de conseguirse. Es cierto, sin embargo, que en algunos regímenes totalitarios la ciencia y la tecnología han visto importantes avances (la Alemania nazi, la Unión Soviética de Stalin...). "En efecto", comenta Rutherford, "pero estos regímenessuelen usar la ciencia en beneficio propio, de unos pocos, a costa de la mayoría; es una situación que nunca puede durar mucho".
Si la democracia participativa asegura el desarrollo científico, no es menos cierto que también el avance científico y tecnológico contribuye de manera significativa a la democratización del mundo. "La ciencia proporciona un conocimiento del mundo que -si y sólo si es compartido por todos y no solamente propiedad de una élite científica o política- permite a los ciudadanos participar de manera informada en las decisiones de la sociedad. Igualmente, la tecnología permite a la sociedad aminorar los problemas que impiden el avance democrático, como la desnutrición, la enfermedad o la pobreza". El buen uso de las ciencias y las tecnologías aseguran una mayor calidad de vida, una sociedad más informada en la que la participación ciudadana no es pura retórica. "Y lo contrario también es relevante: un uso impropio de estos conocimientos puede reducir la calidad de vida de muchas personas, de países enteros, llegando a la abominación de los exterminios en masa".
La realidad sin embargo, no permite ser tan optimistas: ni la ciencia ni la tecnología ni la democracia son empresas comunes a todos, ni son percibidas de esa manera por muchos estados. Hace falta una mejor alfabetización científica, en todos los órdenes, e incorporar realmente al bagaje del ciudadano del siglo XXI la cultura científica. En una entrevista a La Voz de Galicia, el director del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Ramón Núñez, lo expresaba palmariamente: El analfabetismo científico es analfabetismo a secas. La información, la comunicación y la divulgación, favoreciendo además los debates, se postulan como mecanismos con los que facilitar que esta situación de déficit y desconocimiento cambie. Al fin y al cabo, la misma existencia de un curso como este en el que estamos muestra que el problema tiene múltiples formas de abordarse, pero un objetivo común.
En este sentido, nos centraremos en esta ponencia en el papel de los museos o centros interactivos de ciencia como espacios y vehículos de divulgación y de debate, donde el público accede con criterios abiertos al propio debate sobre la ciencia y la tecnología.
Frente a la museística clásica, donde prima el objeto, la trascendencia del mismo, su conservación o su lectura erudita, donde nada puede tocarse por el gran valor de las piezas, los museos de ciencia modernos han incoporado una serie de prohibiciones biendiferentes. En la exposición realizada por los Museos Científicos Coruñeses Museos para el Futuro, con el apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, se recogían de manera gráfica estas ideas:
PROHIBIDO NO TOCAR
PROHIBIDO NO PENSAR
PROHIBIDO NO SENTIR
PROHIBIDO NO SOÑAR
No solo es una cuestión manipulativa (de tocar, de hacer propio, de acceder a los procesos y preguntas de la ciencia) o cognitiva (de pensar, de favorecer la reflexión y el prensamiento crítico) sino también emotiva (el sentimiento, la pertenencia, el bienestar...) y favorecer la imaginación, el futuro. Para ello, los museos emplean elementos muy diversos, desde colecciones a vídeos o programas informáticos, pasando por módulos interactivos o directamente experiencias en directo, viajes virtuales o visitas guiadas, con lenguajes abiertos y no dirigidos, que los apartan formalmente del mundo de la comunicación escrita y audiovisual y del mundo docente, aunque compartan muchos elementos comunes.
Como señas de identidad podemos aplicarles adjetivos como : sorprendentes, populares, interactivos, emocionales, divergentes, didácticos, conceptuales, educativos, interdisciplinares, lúdicos... Son parte de una preocupación por la divulgación de la ciencia que de hecho nació con la propia ciencia moderna, pero que usa lenguajes propios y que, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX, se convirtieron en un vehículo único, y popular, casi el único, donde la ciencia y la gente conviven sin demasiadosprejuicios ni miedos.
Desde marzo de 1999, y promovidos por los museos científicos, pero dirigidos a un sector que incorpora el académico, el periodismo científico, y otros ámbitos relacionados, se celebran los Congresos sobre Comunicación Social de la Ciencia. En el primero, celebrado en Granada, se emitió una declaración final en la que se afirmaba:
Es urgente incrementar la cultura científica de la población. La información científica es una fecundísima semilla para el desarrollo social, económico y político de los pueblos. La complicidad entre los científicos y el resto de los ciudadanos es una excepcional celebración de la democracia. Pero, además, esa nueva cultura contribuiría a frenar las supercherías disfrazadas de ciencia, aumentaría la capacidad crítica de los ciudadanos, derribaría miedos y supersticiones, haría a los seres humanos más libresy más audaces. Los enemigos a batir por la ciencia son los mismos que los de la filosofía, el arte o la literatura, esto es, la incultura, el oscurantismo, la barbarie, la miseria, la explotación humana.
Con lemas como La ciencia es cultura (Valencia, 2001), Sin ciencia no hay cultura (A Coruña, 2003), Cultura científica y cultura democrática (Madrid, 2007) y Una nueva cultura (Pamplona, 2010), estos congresos intentan, precisamente establecer esosparámetros en los que las ideas de expertos como Rutherford encuentran espacios de posibilidad. En el último y quinto congreso, la declaración final decía que:
Defendemos una nueva cultura, integradora y transformadora en todos los órdenes: la interacción con el público, el papel de los medios y las nuevas tecnologías de la información, la necesidad de la innovación con criterios científicos, la defensa de una educación realmente activa en la promoción de esa cultura científica y la apertura de nuevos espacios y redes de cooperación [...]
Queremos además invitar a la ciudadanía para que utilice estos medios con los que la ciencia, la tecnología y la innovación se hacen públicas y participativas. Los tiempos de crisis siempre han sido el momento de analizar cómo avanzar hacia el futuro, con la creación de nuevos modelos de desarrollo.
Esperemos que estas ideas sigan promoviéndose y, sobre todo, integrando las tecnologías de información y las redes para abrir nuevas puertas a estas formas de divulgación científica y de demoracia informada, crítica y participativa.
La presentación en que recojo esta contribución se acoge a una licencia Creative Commons, y se encuentra accesible en la web PREZI.COM en la siguiente URL:
http://prezi.com/zwrwjhxgzpw_/divulgacion-y-democracia/
Otras fuentes de información:
REVISTA QUARK número, 26 (oct 2002), monográfico sobre divulgación científicawww.prbb.org/quark/26/default.htm
Congresos sobre Comunicación Científicawww.unanuevacultura.es