Peregrinas Publicidades
Vuelta al cole, y a la columna en la contraportada de los lunes:DIARIO DE NOTICIAS - MILENIO
Lunes, 6 de septiembre de 2010
Menos mal que supuestamente en este país no se pueden vender ni colocar mercancías al consumidor haciendo afirmaciones no demostradas, y menos mal que existe eso del autocontrol de la publicidad, porque si no estaríamos rodeados de vendecuentos y aprovechados haciendo el agosto, y el septiembre. Menos mal que las reglamentaciones dicen protegernos de productos milagro y de medicamentos engañosos, porque si no lo mismo nuestra salud estaba al albur de vendedores de bálsamos de Fierabrás y demás curanderías de cuento. Esperen un momento, porque lo mismo resulta que no estamos tan a salvo, que en cualquier momento nos intentan vender gato por liebre sin que nadie lo impida, más bien todo lo contrario: con el parabién de los medios de comunicación y la participación de la gente principal y demás guapos de influencia demostrada.
Pongamos por caso las pulseritas aquellas de marras del equilibrio y la potencia física, pura filfa, tomadura de pelo que además exigía que el usuario se comiera imposibilidades físicas de las de suspender hasta en primaria. Ahí estaban, y siguen estando, por todos los comercios, en la muñeca de los más conocidos. (Así entre paréntesis y entre nosotros: si tienen a alguien al lado con una de esas pulseras, péguenle al pasar a su lado un empujoncillo como quien no quiere la cosa y comprueben que se desequilibran como los demás mortales: pero con 30 euros menos en su cartera, claro). O más recientemente, los videorreportajes publicitarios que muchos medios le hicieron a unos parches de titanio "líquido y ionizado" que no valen para nada de lo que afirman, que es además un sinsentido digno de charlatán de feria. Ahí los tienen, de moda porque la realeza lo lleva y ya saben lo que tira un Borbón.
O esos botiquines "homeopáticos", baratijas publicitarias de vendedores de una medicina ineficaz, que sirven de promoción y, quién sabe, hasta de consuelo a los peregrinos que pasan por Navarra, según leímos en este mismo diario. Para lo que no sirven es para curar nada, pero como nunca les han exigido que demuestren sus afirmaciones, ahí les tienen. Qué peregrinas publicidades.