A La Huelga
Yo no puedo hacer huelga, por aquello de estar en la parte contratante. Pero la haría porque me parece un deber ciudadano. En casa sí se hace huelga, y se sufre la frialdad con la que todos están asumiendo que se puede hacer sin más todo tipo de recortes en los derechos sociales por aquello de salir de la crisis al son de quienes son los responsables. ¿Dar fiabilidad a los mercados? Claro, para que desarrollen nuevos sistema de especulación fiscal que volvamos a pagar todos. Si en los tiempos de bonanza nunca se mejoraron los derechos de los trabajadores, no nos subieron el sueldo cuando ataban a los perros con longanizas de ladrillo corrupto ni nada de eso, ¿a qué nos piden ahora que entreguemos lo poco que se ha ido conquistando? Mientras tanto se instaura el tiro al sindicalista como afición de quienes, manda cojones, siempre la tuvieron. Pero ahora parece respetable.Joder, ojalá mañana se pare el país. Pero mucho. ¿Que no servirá de nada? No hacerlo tampoco, pero al menos, como siempre, quedan esos pequeños testimonios, poco más nos queda, de decir que no con mi voto, o al menos no con mi silencio, con mi inacción. ¿Que los sindicatos convocantes han tardado demasiado y todo lo malo para su connivencia de años y todo eso? Vale, pero ¿cambia algo el tema? Al menos, aunque tarde, aunque quizá mal, han movido ficha y quieren decirlo. Y venga de quien venga, no está mal poder decirlo. ¿Que realmente da igual porque viene todo del FMI y demás? Pues vale, pero conviene. La movilización en una huelga general es un aviso de que hay cosas que no se pueden hacer sin una explicación más adecuada que la que está dando el gobierno del PSOE.
Etcétera.