Vulgares Estafadores
Publicado en MILENIO- DIARIO DE NOTICIASlunes, 8 de noviembre de 2010
El profesor Fernando Cuartero es catedrático en la Universidad de Castilla-La Mancha, investigador y experto con publicaciones científicas que avalan su labor y una docencia a la que añade responsabilidades dentro del vicerrectorado de de investigación. Hace un año se encontró con el anuncio de que en el paraninfo de su universidad en Albacete se iba a celebrar un seminario llamado “Vida después de la vida”, cobrando 45 euros la entrada y sin un solo científico ni un planteamiento académico ni nada por el estilo. Era un acto de afirmación espiritista del mejor estilo, avalado además por la propia universidad que aparecía como colaboradora. Las estrellas del acto eran rutilantes: Raymond Moody, un autor famoso por haber creado la moda de pensar que las experiencias que tienen algunas personas casi a punto de morir tienen que ver con el más allá y con la trasmigración del alma del cuerpo mortal. Por supuesto, ni un simple artículo sobre el tema en revistas científicas, aunque se ha investigado abundantemente sobre las experiencias cercanas a la muerte (por cierto con explicaciones convencionales y demostrando las afirmaciones como es de recibo, no quedándonse en la anécdota). Por el contrario, Moody se dedica a escribir y vender libros y a actuar en actos propagandísticos en los que además se juntan videntes, sanadores psíquicos, alucinados y demás cantamañanas de lo oculto, lo paranormal y demás. En ese seminario apadrinado por la Universidad (que luego se desmarcó y ya este año, que lo repitieron la semana pasada, no se ha atrevido a ponerse ahí dando respetabilidad académica a quien no la tendrá nunca ni debiera conseguirla de esa manera) estaba una bien famosa: Marilyn Rossner, de profesión sus lecturas psíquicas y demás engaños. Es famosa y se le ve en nuestro país (incluso en la estación de autobes de Pamplona, no vamos a ser menos) quedándose con el dinero de ingenuos que quieren que ella conecte con esos planos de la realidad tan etéreos que solo ella los maneja. Con o sin sus espíritus amigos y guías. Son dos estafadores no sé si vulgares, como expresó Cuartero en una carta de protesta pública, o sofisticados. Y eran más, porque es una estafa el vender ese seminario como algo serio, cuando se trata de promocionar un negocio. Y estafadores, ya digo, vulgares o sofisticados, quienes a ello se dedican, más empañando el nombre de un centro de conocimiento de carácter público. Pero al profesor de la Universidad le han condenado a pagar 204 euros porque una jueza considera que les ha ofendido el honor. ¿Qué honor tiene quien se lucra engañando a la gente? Mal andamos cuando amparamos al chorizo y le multamos al ciudadano responsable.