El Ocaso De Las Pulseritas
DIARIO DE NOTICIAS - MILENIOLunes, 17 de enero de 2011
Por fin, parece que Consumo va a requerir que los de las pulseritas holográficas dejen de decir mentiras sobre que sirven para dar mayor equilibrio y flexibilidad. Un año más tarde de lo que debería haber sido. Por supuesto, no hemos leído que de paso hayan reconocido que su labor de vigilar que no haya publicidad engañosa, ni se ofrezcan tan palmarios productos fraudulentos, resulta ineficaz por lo menos. Tampoco se ha hablado de perseguir a esos timadores que se han llenado los bolsillos con varios millones de euros de los ingenuos que creyeron que esas horteradas en su muñeca les iban a servir para “equilibrarse”. Ni de multas por este montaje estafador... Eso no. Aquí se les multó con 15.000 euros, y parecía que iban a irse de rositas. Tuvieron que llegar los italianos y ponerles 500.000 machacantes de multa, o los australianos que les exigieron retirar la publicidad y confesar que de sus milagritos nada. Ahora llegarán las demandas -previsiblemente millonarias también- en EEUU. Aquí no. Llega el ocaso de las pulseritas y los personajes mediáticos, esos celebribobos, que se fotografiaban luciendo una (o varias, como algunos especialmente estúpidos, igual creyendo que así tendrían superpoderes), las tirarán a la basura, pero sin más, sin reconocer públicamente su colaboración necesaria con el timo. Es lo que tiene. Adiós a las pulseritas, que ya tenemos parches, plaquitas para el móvil, bayas tibetanas, lactobacilos de moda, frutos de palmera milagrosos, cruces curanderas, ecobolas para lavar igual o peor, y toda la colección de timos que ocuparán ese nicho ecológico: el de los productos basura que tienen éxito quizá porque somos así de ignorantes, quiero decir, de ingenuos.
Está claro que por mucha reglamentación que diga defendernos de las prácticas comerciales engañosas, solo la denuncia ciudadana parece funcionar. Así que sospechen, sobre todo sila publicidad habla de antiguas tradiciones milenarias orientales, sorprendentes energías de no sé qué o con alucinantes tipos con bata y nombres de moléculas inventadas para la ocasión.