Vinos Cósmicos (Cielos...)
Es como para denunciarles y retirarles el planetario a estos tarados...Bueno, tarados un buen montón en esta historia... pero vean primero el vídeo que me pasó José María Biurrun por Facebook. Es de los informativos de la Sexta, así que ya pueden esperarse cualquier barbaridad, pero esta es de las de nota: ¿a quién se le ha ocurrido que esto es una noticia? ¿Por qué no se ha comprobado nada? En fin, lo de siempre.. además de la promoción comercial de una marca y todo eso, ya saben, en la tele si pones pasta, sales.
Enlace al vídeo: LaSexta|Noticias: Una bodega de vinos cósmicos
Habla de la iniciativa de las Bodegas Dionisos, de Valdepeñas (Ciudad Real) (web: labodegadelasestrellas.com) que se dice de "agricultura biológica" (cosa que uno siempre agradece, porque la agricultura mineral tiene productos muy pesados de digerir...). Pero son más porque, como muchas otras bodegas (especialmente bodegas, pero también otros agricultores) no solamente han decidido usar la agricultura biológica, sino que además se creen las historias de la biodinámica, los ritmos cósmicos y demás. De ahí lo de mirar al cielo. Bueno, no exactamente al cielo, sino a las tablas inventadas por los "expertos" en biodinámica que son otra cosa: pura astrología vegetal podríamos decir.
Ellos lo cuentan aquí: "al compás de la luna".
Los ciclos del sol, la luna, las estrellas... marcan en su rítmico discurrir, el paso del tiempo, el ritmo de las estaciones con días largos y de fuerte insolación seguidos de otros periodos de días cortos y escasa insolación. Los ciclos de la luna con sus fases y movimientos, así como las posiciones de los planetas y estrellas, forman en su conjunto un sistema rítmico en el que se produce una perfecta imbricación de los procesos de la vida de los vegetales y animales.O no del todo, o al menos no como suelen vendernos. Nadie niega el ciclo de las estaciones y tal, es decir, el efecto de la posición aparente del Sol. Pero las estrellas están mucho más allá de lo que nadie puede pensar que afecte a un cultivo. Salvo que se usen como calendario, es decir: como veo esas estrellas a la noche, o cuando va a salir el Sol, sé que es esta época del año en la que tenemos que hacer tal labor agraria...
Los ciclos de la Luna, por más que sean famosos y que se repita una y otra vez, no se reproducen en las plantas. Que haya mucha gente que se lo crea no lo hace bueno. Que sea una creencia muy antigua, tampoco. No hay pruebas, y es algo tan sencillo como comprobar que el crecimiento de una planta no se ve afectado por la Luna. Ojo, algún estudio descubrió que unos pocos vegetales son capaces de fotosintetizar con la débil luz de la Luna Llena, de manera que esas noches podrían estar "funcionando" más horas. Vale: no es la generalidad de las plantas ni desde luego un efecto mensurable en las vides.
Pero en esta bodega se lo creen y viven con ello:
Quien sería capaz de negar la influencia o relación de la luna en las mareas, los ciclos de las hembras, los partos, la caza, la pesca... pero también: en la poda de la vid, en las fermentaciones o clarificaciones de los vinos.Los ciclos "de las hembras", señores bodegueros, no tienen que ver con la Luna. Al menos no los de las elefantas, ni de las perras, ni las gallinas con su mala fama al respecto, ni los de las mujeres (qué manía). Que no, que no hay tal cosa, y si la hubiera no habría forma de entender que tuviera que ver con las mareas lunares, porque por más que una mujer humana sea, como el macho de la especia, agua en unas dos terceras partes de su peso, no tenemos un tamaño tan grande como para que la marea lunar (o solar) nos afecte. Al menos no menos que cualquier persona a nuestro lado, que lo hace millones de veces más intensamente que la Luna, o del propio edificio en el que estamos, que otrosí hace una marea descomunal en comparación con la Luna. Pero da igual...Tradicionalmente las civilizaciones agrarias han utilizado las referencias del cosmos para configurar sus calendarios de trabajos, y ajustar estos a los mejores momentos de intervención. Ha sido mucho más recientemente que la agricultura industrial y la enología, reducida a la química, han desdeñado estos principios tachándolos de supercherías.Ah, qué bonito, las antiguas culturas con su saber natural y sus equilibrios cósmicos que permitían un mundo tan bello, con sus esclavos, su mortalidad infantil, sus enfermedades y su encanto. Y qué mala malosa la civilización actual que lo llena todo de "química". Hala, ya lo han dicho: ellos no tienen química, su vino no es etanol ni otros cientos de moléculas complejas procedentes de la fermentación alcohólica y, en su caso, de la maloláctica. No, lo suyo es energía cósmica y vibraciones naturales que no tienen nada que ver.
En fin, que ando liado en otras cosas, así que les dejo como tarea el revisar los textos y marcar adecuadamente las tonterías pseudocientíficas y demás. Pero sí quería comentar el asunto de la BIODINÁMICA, una invención con su historia y origen en Rudolf Steiner, un croata de nacimiento a finales del XIX, creador de toda una teoría del mundo llamada antroposofía y que es poco conocido en este país (entre otras cosas porque en este país apenas se conoce casi nada de estas cosas, aunque llega cualquiera y las plagia y las vende como suyas, que para eso el mundo magufo es iletrado y lerdo), pero cuya influencia en el mundo alemán fue brutal. Y sigue siéndolo. Gran parte de la aceptación indiscriminada de cosas como la homeopatía o la astrología por parte del mundo biempensante germano viene de la implantación de las ideas de Steiner. Es cierto que trajeron cosas como el nudismo que no está nada mal, pero también hay un naturismo esotérico que da un poco de risa. O cuando se metió a normativizar hasta el arte de la música y la danza, con sus aburridísimas salmodias y bailes de la Euritmia. (Vean un vídeo si no saben de lo que hablo). También trajo consigo el método Waldorf de educación, un sinsentido de esos que también se permite con una impunidad que solo se entiende cuando al fin y al cabo se permite meter el adoctrinamiento religioso en la escuela pública... etcétera. Lo dejo para otro día y también les pongo como tarea conocer las barbaridades de Steiner (ojo, como todo pensador terríblemente prolífico, también tuvo cosas buenas, y hasta me creo que fuera buena persona y un encanto...)
Uno de los productos de Steiner fue esto de la agricultura biodinámica, un completo invento especulativo que surgió cuando seguidores suyos que eran agricultores y ganaderos pidieron al prócer que les orientara sobre la forma más antroposófica de hacer su trabajo. De ahí salió una serie de normas que hacen que unos días puedas cortar y otros abonar y otros ni lo uno ni lo otro. ¿Por qué? Por unos ritmos cósmicos que realmente no existen, ni son cósmicos, sino algo completamente arbitrario, estupidez solo entendible por ser Steiner quien fue y su programa para reordenar el mundo moderno y librarlo de los dogmas de la antigüedad (lo malo es que con la implantación de otros dogmas no menos dogmáticos que los anteriores...)
En concreto, el mundo del vino, siempre buscando factores de distinción (es decir, mercados en exclusiva), ha ido abrazando la biodinámica y luego acaban saliendo en la Sexta. Dejo un recomendable enlace de el escéptico digital (publicación electrónica de ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico), un artículo que escribió Jesús Barquín originalmente en ElMundoVino.com titulado "¿La biodinámica... en serio?". Para resumirlo en un par de frases, ya lo hemos comentado: la biodinámica nada de nada, una invención senil de Steiner, y ni los signos del zodiaco ni la Luna, ni esas vainas hacen a un vino mejor o peor. Eso sí, como reconoce el autor, experto en el tema, el cuidado del que hace el vino, eso sí se nota. Y nadie niega que esta gente ame hacer vino. Otra cosa es que expresen su amor de forma un tanto rara, o que acaben poniendo un planetario como si eso tuviera que ver con los cielos y sus ciclos, y saliendo en un informativo a modo de promoción, amigueo o simplemente la incultura habitual de los medios.
Añadido a las 23:00
Hace un tiempo en el Planetario de Pamplona recibimos una curiosa solicitud de organizar unas sesiones especiales para una asociación de agricultores biodinámicos, dentro de un curso de formación que daban. Querían que les enseñáramos el cielo y cómo se entienden las constelaciones zodiacales, las fases de la Luna, las posiciones relevantes en el cielo. Por supuesto, la persona que se puso en contacto conmigo me conocía, y conocía mis posicionamientos ante las pseudociencias. Tuvo el detalle de decirme que él ya sabía que yo era un dogmático que negaba la influencia astral o cósmica, por otro lado comprobada... Le expliqué que, bien au contraire, yo no negaba nada, y que estaría encantado de mostrar el cielo y comprobar cómo, mirando el firmamento, las patrañas astrológicas, antroposóficas o biodinámicas quedan al descubierto como lo que son. Que, por supuesto, en el Planetario estábamos encantados de contar las cosas del cielo, y también los mitos y leyendas que son muchas, y de explicar lo que estudia la astronomía. Su interés no iba tan lejos: querían que utilizáramos la estupenda máquina de simulación que tenemos para enseñar esas cosas de eclípticas, zodiacos, pasos por el meridiano, ascendentes y demás. Pero sin meter más. Y eso es algo más que imposible, ¿cómo no aprovechar un planetario para contar realmente las maravillas del Cosmos? En cualquier caso comenté el tema, por aquello de que era meternos a colaborar (así lo iban a publicitar, seguro) con un curso pseudocientífico/esotérico, con el equipo responsable de las actividades del centro y decidimos que, si no insistían, lo dejábamos. Así que, como tampoco insistieron, la cosa se olvidó. Lo malo es, como siempre pasa con este tipo de credulidades, el curso y la creencia esa que venden como algo cierto, les fue bastante bien, con sus adeptos y demás...
A menudo, cuando uno hace una crítica a estos temas le acusan no solo de inquisidor-etcétera, sino de ser un ignorante-etcétera. Admitiendo que soy siempre un ignorante, tampoco suelo hablar sin haber leído algo o por lo menos, sí me creo capaz de hacerme algunas preguntas ante una historia que me venden. Y lo malo es que estas gentes no suelen tener buenas respuestas: o te remiten al libro gordo que usen, o intentan evitar responder a los planteamientos racionales y del escepticismo científico. Uno busca si la teoría es creíble, qué implicaciones tiene, en qué se basa, si funciona y cómo se ha comprobado,... y según quién te cuente las cosas aspectos interesantes sobre qué otro tipo de cosas suele vender, y qué hace con esta historia. La actitud ante la crítica o la simple indagación tes fundamental también. Y les aseguro que, por muy buenas palabras que uno diga, y buena voluntad de eneender qué es lo que me están diciendo, las pseudociencias son así. Al final se enfadan, me insultan e, incapaces de demostrar nada de lo que decían, se largan dando un portazo diciendo que soy cuando menos un intemperante y las más de las veces, un hijoputa. Pues eso. Pero mira, algo bueno es cuando se van. Cosa que en Internet no sucede: se quedan orbitando y trolleando por aquí, y no cesan de volver para dar el coñazo. Serán los nuevos tiempos.