Raúl Rivero, Ricardo González
Culpables de "realizar actividades subversivas encaminadas a afectar la independencia e integridad territorial de Cuba". Condenados por ello a veinte años de cárcel, aunque se les pedía cadena perpetua. Son periodistas, el primero también poeta. Y tienen la mala suerte de vivir en una dictadura, donde expresarse libremente es un delito. La vergüenza de Cuba nos avergüenza, como siempre que se pisotean los derechos humanos, a todos los que vivimos en este planeta.
Leo comentarios sobre que el dictador Castro aprovecha que todo el mundo mira hacia Irak para hacer un "Fidel Y Cierra Cuba", una vuelta de tuerca más para paralizar cualquier posible evolución (no ya revolución). Puede ser. Aunque igual es más de lo mismo, esos coletazos con que los dictadores se revuelven y golpean lo que tienen delante, que es su propio pueblo, su propio país. Los cocodrilos son así. Aunque les vaya el son montuno.
Un poema de Rivero:
PREGUNTAS
Por qué, Adelaida, me tengo que morir
en esta selva
donde yo mismo alimenté
las fieras
donde puedo escuchar hasta mi voz
en el horrendo concierto de la calle.
Por qué aquí donde quisimos árboles
y crecieron enredaderas
donde soñamos ríos
y despertamos enfermos
en medio de pantanos.
En este lugar al que llegamos
niños, inocentes, tontos
y había instalada ya una trampa una ciénaga
con un cartel de celofán
que hemos roto aplaudiendo
a los tramposos.
Por qué me tengo que morir
no en mi patria
sino en las ruinas de este país
que casi no conozco.
(del poemario Firmado en La Habana, 1996)