Adiós Público
'Público cierra su edición. Una pena: era de los pocos diarios de papel que seguía comprando (¿que eso dice mucho de mi?, vale, como cualquier cosa que uno haga: hay ideologías, pues claro que sí. Y servidor está de ese lado que suele perder, pagar y ser al final despreciado). Son los tiempos que corren. Que digan misa: no les conozco a los dueños, ni comulgo con sus idearios, pero encontraba en ese diario que ahora cierra su edición en papel una serie de pistas, o datos, o tendencias, que me convencían para gastarme ese euro y poco y tenerlo. Además los sudokus siempre se pueden completar y no son estúpidos, sino bien pensados, nada complacientes. Desde luego tenía una de las secciones de ciencia mejor diseñadas que conozco en el panorama español, siempre demasiado reo de ser un huequito del periódico en el que, afortunadamente, un estupendo profesional era (es) capaz de llevar adelante un buen periodismo de ciencia. En Público me encontraba además de eso un equipo bien definido, criterio y, ante todo, humildad: es de los pocos diarios que he visto abiertos y atentos a lo que se cocía en los mentideros de la ciencia y, sobre todo, en los mentideros sociales. De los pocos medios que habitualmente eran capaces de reconocer una metedura de pata (siempre se dan, incluso en las mejores familias) y reelaborar una noticia con los datos aportados en las redes o en los comentarios. En Público no ponían propaganda de burdeles y demás redes de tráfico de carne humana. Tampoco los toros o el boxeo eran temas que merecieran más interés que el que una sociedad educada y sana debe tener ante los espectáculos sangrientos parafílicos. Y sin horóscopo.En una época de dar con los periódicos pulseras pagüerbálans ellos se atrevieron a decir que eran un timo. Y en el año de la astronomía se empeñaron en hacer que toda una nueva generación descubriera a Carl Sagan. Les echaré siempre en cara que hayan sido demasiado complacientes con ese gobierno dañino, aunque su clara apuesta por defender la democracia y los derechos sociales (léase en clave política, porque los medios tienen eso, no se engañen) en temas como las reivindicaciones laborales, el timo de la crisis o la memoria histórica les hace valedores de un respeto que, se mire por donde se mire, nadie más (solo la tele y radio pública, ciertamente) se ha conseguido ganar. El resto se ha vendido directamente al mejor postor (que es siempre el mismo), al poder, al interés... Aunque sea lo que se espera de una prensa que desde hace más de un siglo lleva siendo un poder fáctico, quizá Público jugó a pertenecer a una idea menos pragmática y, por lo que vemos, económicamente menos rentable.
Conozco en persona a unos pocos de los profesionales que hacían este diario posible, que llevan meses en condiciones durísimas y sin embargo, llevando adelante con su mejor hacer la historia, cada día, que es lo más jodido de un periódico. Y también por eso, porque esas personas han conseguido hacérseme cercano, hoy me siento triste ante el cierre del periódico.
Bueno, ahí va. Besos a la gente que trabaja por una prensa libre, crítica y socialmente activa. Todos sabemos que es más fácil ser pesebrista y facha en la España de hoy. Todos sabemos que además la situación económica y el cambio social tecnológico está produciendo el hundimiento en general de todos los periódicos. Incluso así, me da pena. Besos y ánimo. Qué le vamos a hacer.