#sinCiencia No Hay Futuro
Por supuesto, me sumo a cualquier campaña que reivindique la ciencia, la sociedad y el progreso. Soy tan previsible como amanerados y homófobos los obispos. Qué le vamos a hacer. Por supuesto, el hachazo presupuestario a la ciencia no es sino una pequeña parte del cúmulo de insensateces que este gobierno está cometiendo. Pero no es lo menos, y así como otros asuntos son muy glosados y tienen detrás el seguimiento y la atención de los medios, a la ciencia parece que no hay quien la defienda. Poer eso aquí reiteramos posturas, y nos ponemos a iniciativa de @aberron a decir ahora que #sinCiencia no hay futuro.Copio de amazings.es:
La imagen que veis sobre estas líneas es el logo que ha preparado mi compañero Enrique Herrero para ilustrar la serie de reportajes que vamos a hacer en lainformacion.com sobre el mayor recorte a la I+D de la historia. Bajo el lema #sinCiencia no hay futuro, iremos mostrando las consecuencias reales que tiene esta acción irresponsable de los políticos, que cerrará nuestras opciones y las de varias generaciones de españoles. Como no queremos que se quede solo ahí, Amazings también se sumará a #sinciencia ;y (...)
Bueno, hay más gente sumándose y me parece muy bien. Las casi 50.000 personas que han firmado la carta abierta de la que hablábamos por aquí hace unos días por última vez, no por primera (Ciencia: Que No Cese) hemos visto que simplemente se ignora el tema y los recortes ahí se quedan. Claro que si continuamos asistiendo a que cada semana de produzca una nueva mentira tres veces negada antes por quienes la colocan ahora como la única solución posible a la horrorosa herencia que les han dejado, lo del recorte en ciencia va a quedar tan perdido que ni siquiera estos reportajes, o los testimonios que algunos estamos dando públicamente, van a quedar en ningún lado. Y menos en nada.
El otro día, el pasado viernes 27, en el acto de conmemoración de los 25 años de la Universidad Pública de Navarra, el Rector Julio Lafuente (a quien por aquí hemos criticado mucho su inacción ante las protestas por los cursos de posgrado pagados por las empresas homeopáticas que promocionan precisamente esa pseudomedicina) hizo un buen análisis de la mala situación para la investigación y para la universidad en concreto. Y dijo que le gustaría poder evitar que los peores presagios se hicieran realidad. Para ello las universidades tienen que alzar la voz, expresar su opinión y expresarse y explicarse a la sociedad. Lafuente mencionó la carta del físico Alberto Sicilia (Principia Marsupia), que es un texto que todos deberían leer y difundir.
El discurso se puede leer en PDF en la página de la UPNA. Y merece la pena conocer los datos sobre universidades, investigación y relevancia de la ciencia española, que está ahí gracias a las inversiones que ahora desaparecen. Si ya era poco el 1.4% del PIB que se dedicaba, casi un punto por debajo de la media de la OCDE, ahora miedo da pensar lo que se avecina.
Y rescato la cita a Alberto Sicilia (por cierto, como suele suceder, pasó bastante desapercibido el hecho de que estábamos viviendo una bella interacción del mundo digital, de los blogs, con el mundo real y las altas instancias del Estado. Posiblemente sin este discurso ni la Presidenta del Gobierno de Navarra ni el Presidente del Parlamento o el Alcalde de Pamplona habrían llegado a conocer nada de este físico teórico... bueno, realmente estoy convencido de que siguen sin saber nada de él ni les importa especialmente nada de esto, para qué engañarnos...)
La cita:
Las acciones mesuradas e inteligentes no son simplemente convenientes, son necesarias. El futuro del país puede quedar marcado por decisiones inadecuadas. No me resisto a extraer un párrafo de una carta de un joven investigador que ha tenido una cierta difusión últimamente; dice así:
"Que yo me marche a otro lugar para seguir mis investigaciones no será una gran pérdida para España. No soy el Einstein de mi generación. Pero me desespera pensar en algunos físicos de mi edad que son ya referentes mundiales en las mejores universidades. Muchos de ellos soñaban con regresar un día a España. Teníamos la oportunidad de cambiar, al fin, la escuálida tradición científica de nuestro país. Nunca volverán."
Tenemos que trabajar firme e inteligentemente para que su pesimista reflexión se muestre errada. Y queremos, podemos y sabemos hacerlo.
El Rector, como ven, era optimisa. Yo no lo soy tanto. Pero estoy convencido de que si somos muchos los que reivindicamos la ciencia, al menos no se pasará todo sin que se oiga nuestra voz.
