El Aura Del Santón De Baza
Verán, con tanto tiempo aguantando iluminados, himbestigadores y enteradillos con mala baba, en cuanto veo un titular de prensa que pretende que unos presuntos científicos han comprobado la cientificidad de la presunta sábana santa o que dicen dar una explicación fenómenos paranormales como la pretendida capacidad de ver el aura humana, se que estamos ante un ejercicio de periodismo basura, y a un mal trabajo periodístico que ha dado carta de naturaleza a algo que, de tenerlo, supondría una buena cantidad de violaciones de los principios de la naturaleza y mandar a tomar vientos la mitad de la ciencia conocida. Y no es prejuicio ni cerrazón de miras, sino el más necesario y mesurado posicionamiento crítico que ha de exigir ante estas afirmaciones tan extraordinarias pruebas no ya extraordinarias, sino pruebas en un sentido real, más allá de las creencias o los deseos.
Como la sábana santa ha sido ya despiezada y explicada en todos sus aspectos vendidos habitualmente como misteriosos, el asunto del congreso de sindonólogos de Valencia, con el amparo de su universidad y el nihil obstat episcopal no va a ser objeto ahora de especial análisis. Las notas de prensa de estos días anteriores que se han recogido por muchos medios son muestra de lo poco que se trabaja en los medios de comunicación. No hay ningún aval científico a la especulación de que el sudario que se exhibe con tanto éxito en Turín sea un trapo que originariamente cubriera a un ser humano de hace 2000 años. Por el contrario, hay más que suficientes pruebas para encontrar que ese lienzo es medieval y que, desde luego, no contiene la impronta de un ser humano, sino una representación artística de lo que en esa época representaba el cadaver descendido de Jesucristo. Puro arte para una falsificación pía que tuvo en Lirey su comienzo. La sindonología es un cúmulo de insensateces sin ápice de ciencia, pero que una y otra vez se vende como tal. Ni la NASA atestiguó la veracidad del invento ni fallaron los análisis del Carbono 14, ni Cristo que lo fundó.
Pero es lo que hay:
El jueves por la mañana, según comenzaba un viaje desde Pamplona al Museo de la Ciencia de Valladolid, primero, para asistir al estreno allí de la producción de planetario "Noche estrellada en el Museo" y luego llegando a A Coruña, donde mañana visitaré el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Laura Chaparro me pasaba un enlace a una noticia en el ABC con el siguiente titular:
Científicos españoles explican por primera vez el fenómeno del aura de las personas
En términos neurológicos, la sinestesia consiste en que en el cerebro de ciertas personas se produce un «cruce de cables»
El aura humana, para empezar, no es "fenómeno". Hasta el momento no hay ni una sola publicación científica que haya descrito el aura (no confundir con el asunto de la visión en aura de las personas migrañosas, por ejemplo). Es cierto que hemos leído muchas veces que se afirma que nos envuelve una especie de cuerpo energético sutil, invisible habitualmente, llamado aura, y que hay mucha gente que afirma ser capaz de verlo, e incluso de dictaminar, analizando de alguna manera su forma, colores o movimiento, ciertos aspectos sobre el poseedor de tal aura.
Pero es un negocio inexistente. No se mide por métodos físicos, no aparece registrado por ningún medidor de energía (no, las fotos Kirlian tampoco tienen nada que ver con el aura sino con una descarga eléctrica o efecto corona completamente independiente de espiritualidades de todo tipo). No me voy a poner a demostrarles estos comentarios, porque lo cierto es que no hay una sola prueba de que eso del aura sea real. Y estaré encantado de reconocer que me equivoco, si me pasan la bibliografía adecuada. Por el contrario, una búsqueda por Internet les podrá ayudar a ver que realmente no desbarro.
Así que si según el titular unos científicos españoles han encontrado una explicación para un fenómeno inexistente, lo cierto es que estamos ante un hecho muy muy sorprendente. Leyendo la noticia nos encontramos con que uno de estos científicos de la Universidad de Granada es Oscar Iborra, bien conocido por andar afirmando maravillas animadas muy del gusto del magufismo hispano y de pretender dar respetabilidad universitaria a lo que, simplemente, no debería tenerla. No me alegra que esto suceda además en una institución académica que, en los últimos tiempos, se ha ido metiendo en unos berenejales como montar conventillos teológicos, apoyar psicoterapias oprobiosas y pseudocientíficas o vender energías sutiles y orientales o espiritualidad a dos duros... Ese tipo de prácticas que, por más que se denuncian y exponen, se siguen practicando con bastante impunidad.
Leemos:
En un artículo publicado en la prestigiosa revista «Consciousness and Cognition», los profesores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Granada Óscar Iborra, Luis Pastor y Emilio Gómez Milán han ofrecido, por primera vez en el mundo, una explicación científica al fenómeno esotérico del aura, un supuesto campo energético de radiación luminosa multicolor que rodearía a las personas a modo de halo y que resulta invisible para la gran mayoría de los seres humanos.Conviene mencionar que la nota de prensa de EFE ha sido recogida con titulares menos sensacionalistas por otros medios. Por ejemplo, en La Voz de Galicia:
Los curanderos que dicen ver el aura padecen en realidad sinestesia
Un grupo de investigadores explica científicamente esta supuesta virtud que, supuestamente, consigue captar un campo magnético de radiación luminosa multicolor que rodea a las personas a modo de halo
Realmente, la investigación no se refiere a que realmente esas personas "dotadas" perciban nada, ni a la existencia de esa nada percibida. Ya es una pena, que dediquen su investigación a una pretendida capacidad pero sin entrar en algo tan básico como si realmente perciben algo (mezclando sentidos o no, eso es otra historia, la tan de moda sinestesia).
Ya con eso uno podría olvidarse del supuesto hallazgo. A lo más han estudiado unas personas que dicen tener una capacidad y han encontrado que en ellas se produce un tipo de percepción no habitual pero tampoco del otro mundo...
Con lo que las afirmaciones del aura o su explicación científica quedan muuuucho más lejanas de lo que nos vendía el ABC o parecen querer indicar desde la nota de prensa.
Pero, y a falta de expertos que ya tendrán tiempo de hacer sus análisis más serenos y con mayor aportación de bibliografía, el otro punto que debería alertarnos para salir corriendo avisando de que de ciencia, poco, es que uno de esos curanderos que han estudiado y del que se da el nombre es ni más ni menos que el que fue muy popular Santón de Baza, Esteban Sánchez Casas.
No es tan difícil ni tan prolijo tirar de hemeroteca en la era digital, como para llegar a lo que se recogió en los diarios del 24 de junio de 1993, cuando este personaje, entonces joven promesa del esoterismo patrio, (por ejemplo, la noticia en El País) consiguió que unas 30 personas tuvieran lesiones oculares al intentar, criaturillas, ver bailar al Sol cuando él pretendía convocar una aparición mariana. Así como lo leen, todo un éxito en la salud pública.
Unos meses después en aquel programa de "La Máquina de la Verdad" de Julián Lago (aquí el enlace) el Santón se sometió al aparatejo en uno de los momentos más alucinantes de la televisión basura de los 90, con unas antológicas intervenciones del filósofo Gustavo Bueno, divertidísimo por la jeta y desparpajo del mismo.
¿Así que de convocador de vírgenes, de peligro para la salud de los crédulos y espectáculo de charlatanismo, el Sr. Sánchez Casas pasa a ser un sinestésico curandero con pretendidos poderes paranormales?
¿Y esto es una investigación científica universitaria? Anda. Pues estamos aviados.