Nace Una Nueva Astronomía #ondasgravitacionales
De esos días en que anda uno realmente emocionado, y llevaba así toda la semana desde las filtraciones que adelantaban la noticia de la detección de las ondas gravitacionales. Un nuevo "grial" de la física que se confirma, razonablemente y dentro de los márgenes de estas cosas de la física -de la ciencia en general- que ahora precisamente se somete al público escrutinio y que podrá ser realmente el germen de una nueva era. Tuve la suerte (no es eso, es que Javier Gregori, el viajero cuántico, me llama y me dice ven y lo dejo todo) de poder comentar casi en directo la noticia con la gente de La Ventana de la SER, cuando aún estaban dando las noticias, y entre dato y dato que aparecía proyectado balbuceaba un poco la explicación de ese nuevo mundo que se confirma.Un ratito después me meto en Esto me suena de Radio Nacional, donde me brindaron un espacio extra de la azotea de la ciencia (¡últimas noticias!) para contarlo, doblete esta semana, un lujo como siempre poder colaborar con este equipo amigo, que ahora que está el jefe en cama (una operacioncilla) lleva el amigo David Sierra. Aquí el podcast, yo salgo por el minuto 35 y siguientes:
Entre medias había quedado con la gente estupenda de El Café Cuántico para poder hablar de unas y otras cosas y al final fue monográfico de ondas gravitacionales (creo que me gusta más gravitatorias, aunque ambos adjetivos estén recogidos en el diccionario de la Lengua Española, es que "gravitacional" me suena a aquello de las "soluciones habitacionales")
¡Programa ya online! Momentos astrohistóricos: https://t.co/SM6AYJ4wWV Con ondas gravitacionales, @javierarmentia y @P_RuizCastell :)
— El Café Cuántico (@elcafecuantico) febrero 11, 2016
En fin, todo esto mientras preparaba un comentario a la noticia que me habían pedido en el DIARIO DE NOTICIAS para complementar la noticia que iban a dar en portada y con amplio despliegue. Y mientras recopilaba algunas imágenes de la presentación a los medios para aderezar el comentario a la noticia que iba a completar la sesión de CIENCIA EN EL BAR que teníamos a las ocho en el Bar Id Punto Cero y donde celebrábamos de hecho la víspera del Día Darwin, que es hoy, con la charla sobre virus y pandemias de Ignacio López Goñi, y donde además Joaquín Sevilla hizo un experimento de deriva genética en dibujos de una libreta que resultó tan sorprendente que espero que ponga pronto el gif... qué curioso y qué divertido.
@javierarmentia @Joaquin_Sevilla y @microBIOblog en ciencia en el bar hoy toca #virus https://t.co/bIXbuL5pXu pic.twitter.com/SvLyOQlmoC
— Josemere (@yojosemere) febrero 11, 2016
Las imágenes que pusimos en el bar incluyeron su simpática errata (mi especialidad) de cambiar el año. Como recogía Abián B. Socorro:
Por cierto, la presentación (corregida) se queda en Scribd:Ahora explicando las #OndasGravitacionales de la mano de @javierarmentia a raíz de la 1a detección hoy en Livingston pic.twitter.com/j1E5fHO8kX
— Abián Bentor S.L. (@tlk_SOS) febrero 11, 2016
ciencia en el bar 11 feb 2016: ONDAS GRAVITACIONALES by Javier Armentia
¿Queda alguien por aquí? Tiene su premio (es un decir) porque aquí está el texto de opinión sobre el descubrimiento que publica Diario de Noticias
Nace una nueva astronomía
Durante gran parte de la historia de la humanidad hemos mirado al Universo simplemente con la ayuda de nuestros ojos. Galileo hace poco maś de cuatro siglos, utilizando el anteojo astronómico, descubrió un universo nuevo, una nueva ciencia que nos permitió sentirnos parte de un cosmos mucho más formidable que el que narraban los libros revelados. Pero seguía siendo el ojo detrás del telescopio el que registraba todo. Ya en el siglo XX nacieron astronomías nuevas, de la mano de las ondas de radio, del infrarrojo, el ultravioleta o los energéticos rayos X y gamma, ya en la Era Espacial. Nuevas astronomías a las que comenzó a unirse la observación de los neutrinos que llegan de fuera de la Tierra, pero solo hemos conseguido descubrir una fuente, cuando el 23 de febrero de 1987 estalló una supernova en la Gran Nube de Magallanes y la observaron simultáneamente desde varios túneles profundos de nuestro planeta.
Ahora nace una nueva astronomía: esta vez no son ondas electromagnéticas, ni partículas subatómicas. Ahora son las diminutas oscilaciones de la propia estructura del espacio y el tiempo, sacudida por sucesos portentosos, como dos agujeros negros que caen en espiral uno hacia el otro hasta fundirse en una potentísima explosión. Ondas gravitacionales predichas hace un siglo por Einstein, que ahora tienen una detección directa, y que nos permitirán desentrañar, en su lenguaje complejo de las leyes físicas, qué sucede en detalle en el Universo. El trabajo de mil científicos de más de quince países durante un cuarto de siglo nos muestra una nueva luz, increíble.
Cada vez que se descubría un nuevo rango de observación, un nuevo instrumento o detector se entendían nuevos fenómenos antes inexplicables, antes desconocidos: el nacimiento y la muerte de las estrellas, la agitada vida de las galaxias, la misma evolución del Universo... temas de los que todo lo ignorábamos. Ahora, las ondas gravitacionales permitirán hacer un mejor mapa de nuestra ignorancia, es decir, avanzar la ciencia.
