Hace unas semanas cumplimos un año más (y van 17)
No puedo decir que se me olvidara, pero me dio pereza, qué le vamos a hacer. Dedico cada vez menos tiempo al blog porque el día me lo comen muchas otras cosas. Para colmo, esto que en el fondo y en la forma es más que otra cosa un repositorio de actividades que hago, se ha quedado más bien como el archivo de mis contribuciones semanales en el Diario de Noticias. Debería poner también enlaces a las colaboraciones semanales en las radios en que las hago, las conferencias y demás que voy haciendo, otros productos (o residuos) intelectuales y algunas otras paridas. Hubo una época en la que hasta ponía de vez en cuando alguna de las fotos que dejo habitualmente en Instagram.Bueno, son muchos años, en cualquier caso, manteniendo un sistema de comunicación que ha ido perdiendo fuelle. Miraba ahora las estadísticas que tengo en el blog y hay un continuado descenso que ha hecho bajar la cifra anual de las más de 600.000 visitas anuales de 2006 (antes quizá fueron más) a las menos de 50.000 del pasado 2018.
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— Javier Armentia🏳️🌈 (@javierarmentia) 11 de febrero de 2019
Unas estadísticas que siempre han sido, por cierto, públicas. Y lo siguen siendo, creo, porque como la compañía que las gestiona (statcounter) ha pasado por varias reestructuraciones y compras: posiblemente ahora no sean ni quienes hacían algo que en aquella época, allá por el 2005, me parecía adecuado. Eran otros tiempos y recuerdo que había un cierto debate sobre si abrir o no esas estadísticas (seguro que @wicho lo recuerda porque Microsiervos era el blog de referencia y además el que más reflexionaba sobre ese mundo bloguero)...
Eran tiempos en los que los lectores se contaban y contábamos con ellos. Había hasta comentarios, ahora no sé cómo caparlos, pero me paso el día eliminando anuncios de prostitución en Kerala o Mumbay. Será que está de moda ser putero en el mundo emergente, qué mierda de mundo, por cierto. Desapareció la conversación, también las visitas: los agregadores sobrevivieron, pero poco. Blogalia, que era una pequeña comunidad (un vecindario, una corrala, le decíamos) muy entretenida y singular, con gente variada y todo el mundo con el claro convencimiento de que la profesionalidad no estaba reñida con la excentricidad y así los contenidos de esta casa que sigue manteniendo Rvr, Víctor R. Ruiz, eran parte de un mundo un poco loco. Todavía nos pasábamos las noches en el IRC, montábamos quedadas y Twitter comenzaba a hacer daño con su aractivo concepto del "microblogging", que era lo que nos vendieron y por eso caímos como tortolillos.
(Luego ha sido, es, otra cosa, claro, pero esta entrada no iba de Twitter ni del ahora, sino de lo que ha pasado por esta pecera en tantos años, y tampoco echaré pestes de los hilos de Twitter que han sido la puntada del mundo blog: aunque sean una mierda yo también los empleo).
Ahí lo dejo, el otro día ElPez sumó otro año (ya 17) a este blog que sigue, más o menos, vivo. Menos de lo que debiera, así que si quieren una promesa que inclumpliré, voy a ver si al menos meto más cosillas.
Saludos, y gracias a los (resistentes) (pocos) visitantes, incluyendo los robots de dejar comentarios de mierda con porno indio.