2026-04-28

40 años de Chernóbil

2026-04-28 · 10:03
Ayer estuvimos hablando en la SER en nuestro espacio semanal de ciencia #SERciencia (que hacemos Joaquín Sevilla y yo con Mamen García y Joaquin Torrens en SER Navarra) de los 40 años del accidente de la central nuclear de Chernóbil. El podcast está aquí: SER Ciencia con Javier Armentia y Joaquín Sevilla: Recuerdos y secuelas del accidente de Chernobyl.

Me acuerdo de aquel abril de 1986, yo estaba entonces como becario en el departamento de astrofísica de la Universidad Complutense y cómo nos impactó. Luego fueron llegando las noticias, pero sobre todo la constatación de lo que no se contaba, de que si algo quedaba claro era que los protocolos habían fallado, que los intereses políticos habían controlado el tema más allá de las necesidades en un accidente de esa magnitud... Luego supimos de la contaminación radiactiva (la nube radiactiva, decían los medios) que recorrió Europa, el miedo a ciertas marcas de leche que, se decía, era de vacas alimentadas con pastos contaminados.

Ahora, tanto tiempo después, siguen claras las lecciones que no se aprendieron de todo esto. Daría para mucho, pero tomé ayer unas notas para hablar en la radio, aunque no iba a entrar todo porque no daba tiempo. Lo pongo por el blog.

Lecciones no aprendidas


  • ¿Qué pasó, de qué magnitudes hablamos?
    El accidente liberó 400 veces más material radiactivo que Hiroshima, contaminando 200.000 km² de Europa. La Unión Soviética tardó 36 horas en evacuar Pripyat (36 horas demasiado tarde) y ocultó la gravedad durante días. Lección ignorada: la transparencia no es opcional; el secretismo multiplica el daño.

  • Sacrificio humano silenciado
    600.000 “liquidadores” recibieron dosis letales sin equipamiento adecuado. Se sigue jugando al absurdo, porque aún hoy las cifras oficiales de muertos (31 directos) son un fraude, mientras los estudios independientes elevan los cánceres inducidos a decenas de miles. Aunque se trate de un incremento leve en muchos casos de la incidencia de diferentes tipos de cáncer, son patologías achacables al accidente como el tabaquismo se asocia (y debe hacerse así) al cáncer de pulmón y otras patologías. Lección ignorada: se sigue priorizando la imagen política sobre el recuento real de víctimas.

  • Diseño intrínsecamente inseguro
    El reactor RBMK (reáktor bolshói móschnosti kanálny, reactor de condensador de alta potencia) no tenía contención primaria (algo obligatorio en los reactores europeos y norteamericanos) y permitía una reactividad positiva peligrosa. La prueba que causó el desastre era una chapuza técnica, un ensayo que debería haberse hecho con otras condiciones y con supervisión específica. Lección ignorada: aún hay reactores RBMK en operación (Rusia) y riesgos similares en centrales con diseños anticuados o de baja inversión.

  • Zona de exclusión: renaturalización (rewilding), pero tanta gente olvidada
    La fauna prospera sin humanos, adaptándose a las condiciones que cambiaron en 1984, pero 200.000 personas fueron desplazadas para siempre. Los “samosely” (habitantes que regresaron) viven con productos contaminados. Lección ignorada: los desalojos forzosos se repiten (ej. Fukushima), sin planes reales de reinserción o compensación justa.

  • La ficción de la seguridad y la prevención
    El error fue humano: los directivos presionaron para completar la prueba ignorando protocolos básicos y alarmas que deberían haberse tenido en cuenta. Parece claro que sus motivaciones eran de índole política y económica, incrementando la productividad de esa máquina tremenda. Hoy, en energía nuclear e industrias de riesgo (petroleras, químicas), siguen privilegiando producción sobre paradas preventivas. El control y reglamentación, aunque hayan incrementado sus niveles y obligaciones, siempre se enfrentará a intereses económicos o políticos. Lección ignorada: la “confianza en la tecnología” sigue sustituyendo a una auténtica gestión del error.

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